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En repetidas ocasiones se tiene la impresión que la cantidad de apuestas a realizar dentro del incierto juego de los dados fuese en un aumento tan considerable que las opciones de apuesta llegaran incluso a ser incalculables.
No obstante, la importancia de ese crecimiento desmedido radica en las mayores facilidades para el jugador dentro de las diferentes partidas ejecutadas como también el perfeccionamiento de un juego que hasta ahora no reviste mayor dificultad, y propicia más que entretenimiento, momentos de contraste de ideas para aquellos jugadores que acostumbran hacer pronósticos de sus juegos o creen tener la técnica y destreza más adecuada para llevar a cabo juegos casi perfectos.
Dentro de ese conjunto de facilidades se encuentra una de ellas, la apuesta “place”, que se caracteriza por exponer ante los jugadores una agrupación de posibilidades que acercan de una manera más evidente a la victoria pero que su remuneración no es tan considerable en comparación con otras apuestas de mayor riesgo, pero puede ser una opción viable en partidas donde la situación no se torne a favor del jugador en cuestión o para aquellos individuos que apenas inician en el juego de los dados.
La apuesta place, establece que en el transcurso del juego deben salir los números 4, 5, 6, 8, 9 ó 10 antes de que se presente el número 7. La forma de pago es simple, siendo los números 4 y 10 los que más valor retribuyen (9:5) seguidos del 5 y 9 (7:5) y finalmente los números restantes, es decir, 6 y 8 con una proporción de 7:6. Debe entenderse que si el 7 sale antes de cualquiera de los números mencionados, se pierde.