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Al parecer el sistema de conteo de cartas en blackjack se ha convertido en la estrategia de juego más renombrada pero difícilmente ejecutada de manera apropiada por los jugadores al interior de la partida, dada su marcada necesidad de memorizar secuencias y progresiones de cartas que permitan identificar el momento oportuno para elevar las apuestas, paso fundamental en relación con este mecanismo.
Este sistema se remonta a 1962, cuando un matemático de origen Estadounidense, Edwar Thorp empleado de la distinguida organización IBM, plantea sus avances en relación a las progresiones obtenidas en una serie de pruebas realizadas a ciertas manos distribuidas al interior de un ordenador.
Básicamente, estableció los parámetros o reglas fundamentales para que el jugador pudiese disminuir la ventaja de la casa en proporción a los parámetros preconcebidos, de manera que la diferenciación de las manos que pueden ser distribuidas a los jugadores, permitiera su adecuada estructuración y manipulación para alcanzar la victoria propuesta.
De esta manera se distingue entre manos duras, es decir; aquellas que representan cartas cuyos montos sumados generan resultados iguales o superiores a doce. También se realiza la clasificación de las manos blandas, que como su nombre lo indica, están constituidas por cartas que reportan sumatorias iguales o inferiores a diez, generalmente por la presencia del As.
Finalmente se presenta la categorización de las manos dobles que hacen referencia a la igualdad de las dos cartas iniciales. Estas modalidades de manos permiten al jugador identificar las acciones a emprender, puesto que existen movimientos esenciales según la mano que se posea, considerando de igual modo las reglas del casino en el cual se encuentre jugando.