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Los prejuicios son comunes en la sociedad; por todos lados podemos encontrar prejuicios, y los juegos de azar no escapan a esto. El bingo, que ha sido tantas veces criticado por ser un juego “pasivo”, hoy puede sentir que la ciencia le da la razón.
No hace mucho se creía que los jugadores de bingo eran personas mayores (muy mayores) que no tenían nada mejor que hacer ya por la vida que esperar ganar un cesto de chocolates y otros dulces. Gracias al bingo online se ha podido observar un fenómeno que rompe con este prejuicio. Hombres jóvenes, por ejemplo, son jugadores asiduos del bingo online. Esta nueva realidad sobre el juego ha permitido hacer otro tipo de investigaciones que están dilucidando nuevas características del juego.
Actividad Cerebral
En una investigación que se llevó a cabo en Inglaterra se demostró que el cerebro presenta gran actividad cerebral cuando la persona se encuentra jugando bingo. En una muestra de 122 personas una mitad jugó bingo y la otra no. Los resultados arrojaron que en la mitad que había estado jugando bingo se detectó un desarrollo de la memoria, capacidad para pensar más rápido, capacidad de enfoque y de seguir y cumplir tareas proyectadas.
Evidentemente, el bingo es uno de esos juegos en los que no te puedes quedar dormido, ya que ni por un segundo puedes dejar de poner atención. El jugador debe estar atento no solo a sus cartones, sino también al número que es llamado y, a la vez, interactuar socialmente con sus opositores.
Finalmente, aunque los escépticos digan que hay otras actividades donde el cerebro puede desarrollarse igual, la verdad es que, al menos con juegos como póker, el ajedrez y backgammon, el bingo tiene una gran ventaja: en ninguno de los juegos mencionados se exige tanta atención como en el bingo. Así que ya sabe, cuando vuelva a jugar bingo recuerde que su cerebro está haciendo ejercicio del bueno.