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Los múltiples y acentuados cambios por los cuales afrontan todos los ámbitos de desarrollo de los países de la gran esfera global, han incitado a las empresas pertenecientes a la industria de juegos de azar, llevar a cabo todo tipo de modificaciones e innovaciones que permitan satisfacer las crecientes demandas de los usuarios y captar la atención de los aún no partícipes.
Ante este panorama, no es raro encontrar ciertos casinos que brinden a sus jugadores un amplio abanico de servicios en materia de variaciones de juegos, ampliación de zonas comunes de esparcimiento, inserción de locales comerciales de toda índole entre los que se destacan los alimenticios y de alojamiento, entre muchos otros que justifican en un grado considerable el notorio éxito de los casinos en esta época de restablecimiento de crisis por parte de todos los sectores integrantes de la economía.
El Randolf III constituye una propuesta algo diferente en cuanto a la habitual modalidad de construcción de casinos que hasta hace algunos años se limitaba a espacio terrestres o mediante la web, pero hoy en día se ha desatado una ola innovadora que ha incursionado en otros medios como el marítimo. De este modo se destaca el Randolf III como un barco-casino que contará con alrededor de 500 suites, 4 casinos abordo y una serie de discotecas, restaurantes y demás locales comerciales que ornamentarán este majestuoso barco.
Se estima su lanzamiento para este año 2010, ya que son innegables las expectativas existentes por todos los partidarios del mundo de los juegos ante este proyecto, además de la dimensión de los antecedentes de la empresa continental como la pionera de dicha propuesta con base a su anterior versión Randolf II, que navegaba por los océanos Pacífico y Atlántico hasta 3 meses sin detenerse en ningún país.
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Mucho antes de ciudades del juego como Las Vegas o Atlantic City, mucho antes de los casinos, mucho antes del juego en línea, una de las formas de poder apostar en los Estados Unidos era dentro de los casinos flotantes.
La historia de estos casinos se remonta a los comienzos del siglo XIX en todos los estados que cruza el gran río Mississippi, que son; Minnesota, Wisconsin, Iowa, Illinois, Missouri, Kentucky, Tennessee, Arkansas, Mississippi y Louisiana. En las orillas del río vivían normalmente mercaderes y granjeros, casi todos en pequeñas ciudades y pueblos. A raiz del nacimiento de los casinos flotantes, la zona se empezó a poblar de jugadores, trileros y tahures.
Se produjo el lógico choque entre los granjeros y los jugadores, y no pocos de los segundos se llevaron un escarmiento por intentar engañar a los pueblerinos, como es el caso de 1835, en el que cinco tahures fueron linchados por todo un pueblo. Tras este incidente, muchos de estos jugadores se desplazaron a estados situados lo más al sur posible. Leer más…