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Desde que existen los Casinos y los juegos de azar, circulan numerosas estrategias que aseguran ser fórmulas infalibles para ganar. Técnicas con bases matemáticas o trucos, la cuestión es que desde siempre, mucha gente intentó e intenta encontrar la manera de vencer al azar. Pero, también, existen otras estrategias o, mejor dicho, jugadas que según los expertos serían infalibles a la hora de ganar. Generalmente, estas estrategias están basadas, no en complejas probabilidades o conceptos matemáticos, en la noción del disimulo y el despiste de nuestro adversario.
Dentro de estas jugadas estratégicas, el Slow Play es, según los expertos, sería una de las más efectivas. La modalidad es muy simple: el jugador debe dejar pasar las manos, sin llevarse nada, para que su oponente entre en confianza y apeste más. Cuando el jugador lo crea conveniente, después de una cantidad considerable de manos, puedo comenzar a jugar fuerte y llevarse el pozo.
En esta estrategia una de las cosas más importante es la calma y el disimulo para que el oponente no advierta que, en realidad, es todo una mentira para que entre en confianza.
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Dos jugadores están hablando y uno le preguntó al otro: “¡Yo solía ganar pero hoy la mala suerte en acompañado por tu culpa!”.
Los jugadores son probablemente las personas más supersticiosas del mundo y harán todo lo posible para mejorar sus probabilidades de ganar.
En ocasiones, los jugadores harán posible para que un crupier que les ha traído mala racha, se sienta mal por las desgracias que les han traído. En ocasiones los jugadores pensarán que su mala suerte es debido a su atuendo, a que dejaron su gorra de la suerte o simplemente porque al levantarse de sus camas pisaron primero con el pie izquierdo.
Esto podrá provocar en algunos jugadores una mala predisposición al juego en momentos en que es necesario tener la cabeza fría como por ejemplo cuando se juega ruleta.
Los jugadores de ruleta piensen que un número les va a traer más fuerte que otro y eso es totalmente falso, ya que, como en artículos anteriores hemos explicado, las probabilidades de ganar son las mismas que las de perder.
Si basamos nuestros triunfos en la superstición seguramente las derrotas también serán el esquema base y echaremos la culpa al día de la semana al que jugamos o a los zapatos que hayamos puestos.